Y todo fue hasta que me di cuenta que no era que te amaba en exceso como creía, si no que te escogí para tener algo a que echarle la culpa cada vez que algo malo se atravesaba en la acera por la que camino.

Un día, un día de esos en que el destino decide echarte un balde de agua fría encima para que reacciones fue que comprendí que llegaste a mi vida para enseñarme que yo soy la única culpable de mis desdichas, que no eres tu… como pensé hasta hace poco.

Llegaste cuando vivía en un mundo que estaba fuera de orbita, me arreglaste los sentimientos, me ordenaste mis miles de tristezas, me separaste los pensamientos revueltos, me enseñaste a vivir y me sacaste de la cajita de cristal en donde vivía como princesa, por eso me aferre a ti, creyendo que eras lo único bueno que había pasado por mi.

Y paso el tiempo y yo seguía creyendo que eras lo único humano que había pasado por mi, en 20 años. Eras tan mágico que creía que jamás iba a llegar algo mejor.. y cuando no te vi mas estuve segura de que el futuro era un infierno con todos sus componentes, y todo lo terrible que ocurría en mi vida era consecuencia de que no estabas conmigo, cuidándome.

Y llore más de la cuenta porque mi estabilidad te la llevaste completita y llegaban elementos en mi vida que lo empeoraban todo, yo con ganas de seguir, pero contigo, no sola. Y con la simple esperanza de que ibas a volver, mejore en muchos aspectos, madure, empecé a pensar todo más de dos veces, deje de ser la niña malcriada de siempre para que voltearas a verme y me quisieras de nuevo. No es un secreto que eras mi incentivo de vida, mi motivación para ser alguien mejor.

Pero, un día me levante del piso frió, ese piso que me envuelve cuando pienso, ese piso compañero de risas y de lagrimas, y entendí que fuiste la ayuda más grande para cambiar, pero también entendí que no valías le pena, que tenía que seguir adelante pero no por ti, si no para alejarme de ti. Comprendí que las cosas no me pasaban porque no estabas conmigo, si no porque las cosas pasan y ya. Siempre lloré más de la cuenta, cuando llegaste deje de llorar por otras cosas, pero lloraba por ti, después te fuiste y seguí llorando por ti, y de repente no lloré más por ti y empecé a llorar de nuevo por las mismas cosas que antes me entristecían y no tuve a quien echarle la culpa de las lagrimas. No eras tu el motivo, ese día note que te utilice para tener un motivo por el cual llorar.

Siempre he sentido demás, siempre he llorado, he ido al psicólogo muchas veces, me deprimo por cualquier tontería y justo cuando llegaste eras el blanco perfecto para convencerme de que era por algo justificable que mi corazón se partía, pero no… no eras tu, es mi vida la que me trata mal, yo ya no te quiero y perdón por meterte en mi vida revuelta y desbordada de problemas.

No eras la causa de mis lagrimas, eras la víctima del momento.